martes, 12 de abril de 2011

3

-Cariño, no puedo seguir con esto- Dijo Sarah, dejando de mover el serrucho.
-Calla y corta.
-Pero no ves que esto es una locura? Que estamos descuartizando a un hombre? Por dios Ian, Es un delito!.
-Delátame si es lo que quieres, pero si caigo yo, caes conmigo. -Siguió cortando un trozo de la pierna.
-No te he dicho eso. Pero esto se nos ha ido de las manos.
Acabaron de descuartizar aquel cuerpo quieto, sin vida alguna. Acto seguido arrojaron los miembros amputados en la bañera, la cual estaba repleta de ácido.
Observaban cómo la carne se deshacía, a medida que se sumergía e iba desapareciendo.
-Tenía que vengarme,-Dijo él- Ese hombre atropelló a nuestro hijo y se dio a la fuga. Tú tienes idea de cuanto tiempo me ha costado buscar información suya, de ¿cuántos días y noches he invertido en saber dónde está la casa de ese asesino? y sobretodo, ¿te haces a la idea de cómo es ir a la habitación de Jeremy y ver su cama vacía?
-Sí que lo sé, y perfectamente, pero tu creers que a él le hubiera gustado lo que estamos haciendo?
-A él no, pero a mí sí. Sarah, tenía que hacerlo. No podía soportarlo más. En cuanto me enteré de su dirección fui para allá y entré por la ventana, y me dirigí hacia el salón donde él, estaba durmiendo tan tranquilamente en su sofá, sin remordimientos, sin consciencia del acto que había cometido. Y no dudé en meterle una bala en la frente.
Sarah se quedó en silencio, y siguieron con su trabajo. Limpiaron todos los restos de sangre y los huesos que no se habían deshecho bien con el ácido, los enterraron en el jardín de la parte de atrás.
Se deshicieron de todas las pruebas que les incriminaban cuando de repente, sonó el móvil de Ian.
-Si?
-Ha habido un pequeño error en el encargo que me mandó. Espero que no haya hecho ninguna locura.
-Qué pasa?- dijo con voz nerviosa Ian.
-Que no actualicé la información de las viviendas y se la dí mal. El hombre que mató a su hijo vivía en esa casa, pero hace tres años que la vendió a un hombre sin familia y se dio a la fuga.
Ian colgó el teléfono, Sara le preguntó que pasaba.
-Estamos jodidos Sarah.

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