miércoles, 27 de abril de 2011

4

La odiaba, simplemente por el mero hecho de existir. Siempre que pasaba por delante mía sentía cómo su mirada de superioridad se clavaba en mi pecho y seguía agujereando hasta que me atravesaba entera.
Llena de rabia, pensaba en ella todo el día, hasta que me enteré de que yo tampoco le gustaba, y fue algo que me encantó.
Fui a dónde todos nos juntábamos y la vi. Los otros se fueron un poco más lejos para jugar con la pelota. La vi en el rincón fumando y fui hacia ella. Sin decirle nada me tiré a su cuello y empecé a pegarle golpes en la cara. Ella no paraba de gritar con esa voz de niña buena que pone siempre y eso me dio mucha más rabia. Así, que para que se callara de una vez y se estuviera quieta como le decía yo, le empecé a morder la mejilla. Cuanto más gritaba, más cerca estaban mis dientes de chocarse con su mandíbula.
No paraba de salirle sangre , incluso hubo un momento en que tuve que levantar la cabeza porque me estaba ahogando.
Paró de gritar y se le empezaron a girar los ojos. Los tenía en blanco.
Todos los que parecían ser sus amigos no se habían dado cuenta de que yo, le estaba comiendo su preciosa cara, con la cual jamás volvería a mirarme.

martes, 12 de abril de 2011

3

-Cariño, no puedo seguir con esto- Dijo Sarah, dejando de mover el serrucho.
-Calla y corta.
-Pero no ves que esto es una locura? Que estamos descuartizando a un hombre? Por dios Ian, Es un delito!.
-Delátame si es lo que quieres, pero si caigo yo, caes conmigo. -Siguió cortando un trozo de la pierna.
-No te he dicho eso. Pero esto se nos ha ido de las manos.
Acabaron de descuartizar aquel cuerpo quieto, sin vida alguna. Acto seguido arrojaron los miembros amputados en la bañera, la cual estaba repleta de ácido.
Observaban cómo la carne se deshacía, a medida que se sumergía e iba desapareciendo.
-Tenía que vengarme,-Dijo él- Ese hombre atropelló a nuestro hijo y se dio a la fuga. Tú tienes idea de cuanto tiempo me ha costado buscar información suya, de ¿cuántos días y noches he invertido en saber dónde está la casa de ese asesino? y sobretodo, ¿te haces a la idea de cómo es ir a la habitación de Jeremy y ver su cama vacía?
-Sí que lo sé, y perfectamente, pero tu creers que a él le hubiera gustado lo que estamos haciendo?
-A él no, pero a mí sí. Sarah, tenía que hacerlo. No podía soportarlo más. En cuanto me enteré de su dirección fui para allá y entré por la ventana, y me dirigí hacia el salón donde él, estaba durmiendo tan tranquilamente en su sofá, sin remordimientos, sin consciencia del acto que había cometido. Y no dudé en meterle una bala en la frente.
Sarah se quedó en silencio, y siguieron con su trabajo. Limpiaron todos los restos de sangre y los huesos que no se habían deshecho bien con el ácido, los enterraron en el jardín de la parte de atrás.
Se deshicieron de todas las pruebas que les incriminaban cuando de repente, sonó el móvil de Ian.
-Si?
-Ha habido un pequeño error en el encargo que me mandó. Espero que no haya hecho ninguna locura.
-Qué pasa?- dijo con voz nerviosa Ian.
-Que no actualicé la información de las viviendas y se la dí mal. El hombre que mató a su hijo vivía en esa casa, pero hace tres años que la vendió a un hombre sin familia y se dio a la fuga.
Ian colgó el teléfono, Sara le preguntó que pasaba.
-Estamos jodidos Sarah.

sábado, 9 de abril de 2011

C

Nació con una discapacidad, apenas llegaba a 1.50 de estatura y era muy frágil. Sus padres pensando que le harían un bien, lo sobre protegieron, y ello causó un irrefrenable deseo de contacto humano.
Issei Sagawa,Siempre tuvo una debilidad por las europeas. Cuando pudo acabar los estudios y empezar la universidad, se fue a estudiar a parís, donde conoció a una chica preciosa, llamada Renee Hartevelt que iba a su clase.
Nada más verla se enamoró de ella. Era un chico siniestro al cual no le gustaba mucho relacionarse con la gente. Pero ella era distinta a los demás, era la persona más sociable que había visto jamás, y la única que le hablaba.
Relacionaba sus deseos sexuales con el frenesí que le suponía comer la carne de Renee, porque lo asociaba con tener a la persona querida siempre en su interior.
Sólo deseaba comer un trozo de su carne, pero hay pocas personas que dejarían que alguien les mordiera y les comiera.
Y así pues la invitó a su casa y ella se sentó en el escritorio de Sagawa, cuando se fue, él lamió y olió la silla jurando que se la comería.
Después de un tiempo, le pidió que fuera a su casa para leerle un poema en alemán, ya que ella sabía traducirlo. Cuando ésta se sentó, Sagawa, con un rifle que había comprado nada más llegar a parís, le disparó en la nuca.
Con gran esfuerzo desviste el cadáver y se pone contento por que ella ya no se negaría a su amor, ahora le pertenecía a él. Con un cuchillo le corta el pezón izquierdo y un pedazo de nariz para comerlos. Y se preguntó donde debería morder primero, selecciono las nalgas pero las encontró difícil de morder.
Siguió cortando para encontrar la carne mas profunda, puso dos filetes en su boca “su sabor es de un rico pescado crudo similar al sushi, no he comido nada mas delicioso”, se encontraba feliz de haber cumplido su fantasía.
Usando un cuchillo eléctrico empezó a cortar a Renee en partes, hizo varios filetes para mordisquearlos crudos, el resto lo guardo en su refrigerador. Preparo una comida rápida de carne humana frita con mostaza, tomo fotografías del cadáver mutilado y tuvo relaciones sexuales con lo que quedaba de él. “cuando yo la abrazo”, grabo en una cinta de audio, “ella suspira y le digo que la amo”. Cuando cocinaba y comía de sus restos, escuchaba la grabación que Renee que había hecho de la lectura del poema, su ropa interior la usaba como servilleta para limpiar su boca. Al cocinar un seno le dio asco por su apariencia grasosa y encontró que los muslos eran más deliciosos. Exhausto finalmente, tomó lo que quedaba del cadáver, lo llevo a su cama y durmió con él.
Y lo mejor de todo esto es, que aún sigue suelto.

jueves, 7 de abril de 2011

1

Me quedé parada. Sin decir nada.
Ni siquiera hacía ruido al respirar, no podía creer lo que tenía ante mis ojos.
Sí, había muerto; él, la persona a la que más amaba en el mundo, él, mi vida entera, ya no estaría más conmigo. Ya no me haría reír ni dormiría abrazado a mí hasta que tuviera que ir al trabajo.
Ya no podría llamarle para que viniera corriendo cuando yo no paraba de llorar, y lo peor de todo, es, que ya no le tendría nunca más entre mis brazos, ni siquiera podría besarle cuando me despertara.
No me quería separar de él, pero la policía tenía que llevárselo. No aguantaba la idea de que le hicieran la autopsia a su cuerpo ya que era mio y no quería que nadie más lo tocara.
Ahora lo amaba más que nunca, pero antes de hacerlo lo odiaba tanto que quería que sufriera ante mí. No podía soportar verlo feliz con ella, ni que pasaran por delante mía, ella con cara de guarra y el con cara de pena. No podía dormir pensando en que ellos estarían abrazados y soñando con una vida juntos. Me carcomía el odio. Así que decidí darle fin a todo esto.
Me levanté de la cama en pijama, me metí en el coche, sin haber cerrado la puerta de casa siquiera, y conducí por la autopista hasta llegar a su casa. Lugar en el cual pasé los mejores momentos de mi vida. Cuando llegué, me quede parada, mirándola y recordado lo feliz que había sido y lo hundida que estaba ahora. Un par de lágrimas brotaron por mis mejillas, y decidí entrar.
Subí las escaleras de caracol, atravesé los oscuros pasillos hasta llegar a su habitación, y lo hice.
Lo maté, sí. Pero no podía soportar que me hubiera engañado con otra.
Cuando ella despertó pegó un grito, y yo me quedé inmóvil, Mirando como borboteaba de su corazón la sangre que yo había hecho salir con un viejo cuchillo de cocina. Inmediatamente llamó a la policía y mientras me ponían las esposas empecé a reírme, porque ya no estaría más con ella, ni conmigo.